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Ghee: Manteca Clarificada (250ml)
El Garbanzo es una legumbre redondeada y arrugada, de tamaño medio a grande. Son de color marrón claro. Fuente importante de proteínas, fibra, hidratos de carbono, vitaminas B1, B2, B9, C, E y K, así como en minerales como calcio, zinc, magnesio, hierro, potasio y fósforo que ayudan a mejorar las defensas del organismo. Su aporte de hierro los convierte en un alimento ideal para aquellas personas que padecen de anemia. Es una finca agroecológica de Fray Luis Beltrán-Maipú-Mendoza donde se producen hortalizas de estación, aromáticas y huevos caseros. Todo el proceso productivo de la finca la realizan dos personas, encargándose de la producción y la comercialización. Además del Almacén Andante, sus canales de comercialización son la venta directa y la participación en la Bioferia. Toda la producción de sus cultivos está libre de agrotóxicos y en armonía con la naturaleza, utilizando semillas propias. Sus animales pastan libremente por su finca, evitando el estrezamiento. En Finca El Milagro se practica la agricultura consciente, en el cual se nutre; por un lado, de los conocimientos de la agricultura natural, orgánica, agroecológica y biodinámica, sin atarse a alguna de ellas; y por otro lado, del trabajo del hombre (agricultor), actuando como canal de la energía Crística o Universal, para anclarla en la tierra, a través de la oración en acción. De este modo, tomamos conciencia que el hombre es un elemento más de la naturaleza (el quinto) y que interactúa junto a los otros cuatro: agua, tierra, fuego y aire.
¡Toc, toc! ¿Abrimos la puerta a otro mundo? Hoy entramos al México de la Revolución, el de 1910, pero también al de las vivas y los muertos, de las muertas y los vivos, que a veces se cruzan de un lado a otro, para que el mundo (el nuestro, el real) sea un poquito mejor. Frida Kahlo y Emiliano Zapata son de esa época. Cada cual, a su modo, puso el cuerpo y el corazón para construir mundos más justos y felices. Se llevaban 28 años de diferencia, pero Frida siempre admiró la Revolución que lideró Zapata, y su legado. Esta es una leyenda, donde la muerte es parte de la vida y del ciclo de la naturaleza. Donde nuestras ancestras y ancestros se celebran con música, comida, bebida y baile, como en una buena fiesta. Entre esos dos mundos andan nuestros personajes, pidiendo tierra y trabajo, pintando el arte del cuerpo roto y creando un símbolo que perdure más allá de todos los mundos, más allá de todos los tiempos.
Género del libro: Infantiles Tipo de narración: Cuento Edad mínima recomendada: 3 años Autor: Juan Scaliter Infancias libres con papás presentes, responsables y cariñosos. ¿Qué papá te hubiera gustado tener? ¿Qué papá te gustaría ser? Por papás que se animen a decir a sus hijas e hijos lo que sienten. Por papás que cuidan y se comprometan con sus crianzas. Por papás cariñosos y afectuosos (¡el afecto no es una debilidad!) Por papás que limpien (y enseñan a limpiar) la casa. Por papás que dediquen tiempo del bueno a sus hijas e hijos (que no se mide en minutos ni horas, sino en disfrute y compartir). Por papás que no griten. Por papás que les escuchen (de verdad). Por papás que aprendan de ellas y ellos. Por papás que se sientan más libres y, entonces, les críen más libres. Acá estamos, descubriendo otras formas de paternar, aprendiendo de nuestros hijos todo de nuevo, desnudos de yo, vulnerables, experimentando el compañerismo, gestionando las tareas del hogar compartidas, jugando entre todas y todos!
Fernet intenso, amargo y muy aromático, elaborado con 14 hierbas. Ideal para mezclar 30/70 con coca.
Autor: Ro Ferrer Colección “Dibrujeando” Feminací es un juego de palabras que Ro Ferrer inventó para desdeñar el término peyorativo “feminazi” e invitarnos a pensar cómo nos transforma empezar a ver el mundo con anteojos violetas. Feminacer es eso: descubrir que nos sentíamos raras y angustiadas o incomprendidas, pero que no estábamos equivocadas, sino que el equivocado era este mundo patriarcal en el que nos criamos. Por eso, cuando el feminismo nos llega como un soplo tibio primero, que nos roza la cara y nos toma por sorpresa, y como un huracán que nos revoluciona la vida después; empezamos a ver todos los caminos recorridos por tantes antes que nosotras, que nosotres, en un aquelarre que comenzó en el principio de los tiempos.
Autora: Laura Rosso / Ilustraciones: Lucía Garrido Entre 2014 y 2018, las socorristas de Argentina acompañaron a 19.361 mujeres que abortaron de manera segura con medicamentos, brindándoles la información necesaria. Son datos estadísticos que se conocen por el trabajo de sistematización que cada colectiva de la red realiza cada vez que acompaña a una persona que decide interrumpir un embarazo. Diecinueve mil trescientas sesenta y un mujeres con nombre y apellido que dan cuenta de esta práctica de resistencia, rebeldía y desacato que se envuelve en afectos y abrazos feministas que le dan relieve y sentidos nuevos a la palabra aborto. Abortar es una desobediencia y una acción feminista, las socorristas crearon sus propias pedagogías aborteras de la amorosidad, que hacen estallar los paradigmas patriarcales. Son pedagogías que nombran en voz alta al aborto y lo visibilizan, porque a la clandestinidad no volvemos nunca más.
Cuando la autora escribió este cuento tenía 11 años: “Me presenté a un concurso de cuentos y gané el 2° puesto ¡El premio: Una bicicleta! Ahí descubrí la magia de una idea que se convirtió en un objeto con ruedas para hacer travesuras... Y entendí que el arte es transformador y que la imaginación nos lleva a lugares nunca pensados”.
Género del libro: educación Tipo de narración: Cuento Edad mínima recomendada: 10 años Autoras: Socorristas En Red En un mundo justo, las infancias ríen, corren, juegan, desean, deciden, desobedecen, traman, se distraen. En un mundo justo, las niñas no son madres. Este libro-album, creado por la organización feminista Socorristas en Red, está dirigido a las personas que cuidan, educan y crían, para que dialoguen con las infancias. Sus 20 páginas de arte collage y poesía, nos interpelan para construir un mundo con más derechos y sin abusos para las infancias. Al decir de ellas, es "una excusa para debatir y crear sentidos colectivos sobre las políticas de cuidado que desplegamos, porque entendemos que en un mundo justo las infancias son reconocidas desde su fragilidad y resguardadas como un valioso tesoro".
En una realidad que insiste en ser cruel con las juventudes, donde cada vez cuentan con menos oportunidades de empleo y de progreso, la opción cooperativa surge como una bandera. Pero, entonces, ¿por qué el mundo se encargó de ocultarla y desprestigiarla? ¡Porque nos muestra que todo está al revés! La economía de la competencia nos ofrece un mundo chiquito, concentrado e injusto, al que sólo pueden acceder unas pocas personas (según el mérito, dicen...). Mientras que la economía social y popular nos brinda un futuro de diversidad e igualdad de oportunidades... para todas y todos. Y nos acerca mucho más a la economía del cuidado, esa que es de todos los días. ¿Qué mundo queremos? ¡Con el cooperativismo podemos construirlo! Hoy traemos esta historia muy posible y muy divertida, para inspirar a las juventudes de los barrios y las escuelas. Una historia que se puede entrelazar con muchas otras que ya existen y otras que vendrán.
Por Ro Ferrer El feminismo llegó para quedarse. Eso ya lo sabemos bien. Pero así como lo venimos pensando para las niñeces, para las pibas, para docentes y personas grandes, no quisimos dejar afuera a los hombres que aún creen que las feministas las odian, o que es un movimiento en su contra. Anímese a dar vuelta la página, amigo, que podemos construir de la mano un mundo más justo en el que quepan todos los mundos. Educando a Rolando Colección "Dibrujeando" Romina Ferrer Tamaño: 24 páginas (21 x 21 cm)
Un testimonio valioso, a 80 años de su nacimiento y 5 años de su muerte. La historia de una mujer clave en el movimiento que volteó la dictadura de Banzer, y referente de la Liga de Amas de Casa de la Mina de Potosí que colaboró con la guerrilla del Che en Bolivia, su nombre es una bandera: Domitila Chungara. Un libro sobre una serie de las últimas entrevistas realizadas a Domitila por la escritora ecuatoriana María del Carmen Garcés. Domitila habla y recuerda, tiene la urgencia de quien quiere contar su versión silenciada para que las palabras retorcidas no entorpezcan su relato. Cuenta sobre su infancia a cargo de sus hermanas pequeñas, cuenta de la huelga que le realizó a su propio marido, cuenta sobre la influencia política de su padre, y también sobre la ayuda que los mineros bolivianos y sus familias le prestaron a la guerrilla del Che. Sin claustros ni academias, cerca de los recuerdos y de los sentires, la voz de Domitila es una brisa tibia que nos susurra al oído palabras de dignidad y de resistencia. Y nos comparte su vida, siempre de lucha, para que no olvidemos seguir cada día intentando un mundo más justo.
“Entonces surgió una nueva voz. Inesperada. Incómoda para los propios genocidas, sorpresiva para los sobrevivientes, pero irremplazable y fundamental para la sociedad que había sufrido esos crímenes que al fin empezaban a juzgarse. Así como durante la dictadura las Madres y Abuelas de la plaza les preguntaban a los genocidas dónde estaban sus hijos y sus nietos, tres décadas más tarde otras mujeres, más jóvenes pero con la misma determinación que las primeras, también comenzaron a hacer preguntas: “¿por qué te acusan de asesino? ¿por qué estás preso, papá?” (...) Y empezaron a desconfiar. Así, poco a poco esas hijas, a las que luego se unieron hijos y hermanos, fueron descubriendo que no había habido una guerra ni un mandato patriótico, y que las acusaciones no eran fruto de gobiernos de izquierda que buscaban venganza. Todo era distinto a lo que les habían dicho en sus casas. Y algo más, tan triste como perturbador: las manos que las habían acariciado o golpeado durante la infancia no eran las manos de un padre patriota, sino que eran las manos de un padre asesino. Entonces, como la misma Antígona, esas hijas e hijos se vieron ante el dilema de permanecer en el interior de esa burbuja familiar que las había mantenido sumidas en la obediencia y la ingenuidad o romperla en mil pedazos para buscar la verdad, y enfrentar el desafío de ser ellas mismas. Y desobedecer.” (Alejandro Parisi)
Fabrica de Productos de limpieza PQ Aise
Fabrica de Productos de limpieza PQ Aise
Cuaderno artesanal elborado por el espejo, de hojas lisas y con varios diseños.
Cuaderno elaborado artesanal por el espejo, de hojas lisas y con una cantidad de 100 hojas.
Cuaderno artesanal elaborado por el espejo, de hojas lisas y de varios diseños.
Con un rico aroma, ayuda a tener un pelo suave, facil de desenrredar y fortalecido. Ingredientes: A.E. de Rosa Mosqueta, A.E. de Ortiga, A.E. de Naranja, A.E. de Jojoba, Aceite de Coco, BTMS y Vitamina E. 220 cc.
ingrediente: manteca de karité y extractos de lavanda usos: calmante y relajante, alivia tensiones
¿Cómo hacer de la escuela un lugar donde poner a prueba nuestras sensibilidades y donde negarnos a aceptar lo que se da por sentado? La escuela como una figura alojante capaz de albergar distintos modos singulares de existencia. La escuela como un lugar donde construir conocimientos que propicien un mundo vincular y comunitario para poner límites a la cosi cación de las vidas. ¿Puede la escuela ser narrada como algo que nos da posibilidades de vidas dignas de ser vividas? Si los conocimientos se viven en los cuerpos, ¿puede la escuela postularse también como un “archivo de sentimientos”?. ¿Cómo se mueve o se está moviendo la escuela en mis emociones cuando la evoco? ¿A qué emociones se me quedó pegada o adherida? ¿La escuela se duele? ¿se sufre? ¿se extraña? ¿se añora? ¿se lamenta? ¿Se desea? ¿se pierde? ¿se borra? ¿se examina? ¿me importa? ¿La escuela me avergüenza? ¿me atemoriza? ¿La escuela se odia y me odia? ¿se disfruta? ¿se crea y se recrea? ¿Me amenaza? ¿me discute? ¿la escuela se discute? ¿La escuela me cuida? ¿la escuela se cuida? ¿la escuela me alivia y se alivia? ¿La escuela me escucha? ¿la escuela se escucha? ¿La escuela erotiza? ¿seduce? Cuando hay prisa, no se puede conversar. Cuando las cosas se aceleran hasta tal punto de la urgencia, la rapidez, la eficacia, la escuela deja de ser escuela. Y cuando hay prisa, no hay ternura. Es como si la ternura necesitara tiempo, pero la escuela también lo necesita, así como necesita lugar. Y la conversación necesita tiempo, aunque no necesite lugar específico. Pero las tres se rebelan al carácter epocal por excelencia, pre-pandémico y seguramente post-pandémico, que es el de la aceleración del tiempo, el de la urgencia.